Crianza atípica: 7 pautas para el autocuidado

Mano de padre cogiendo la manita de su bebé, que se ve desenfocado. Imagen en blanco y negro.

Retomo el tema de la Crianza atípica y cuidar al cuidador, que comencé en el post que puedes leer haciendo clic aquí.

Hoy quiero ofrecer a aquellos padres y madres ejerciendo este rol con sus hijos con discapacidad algunas pautas para autocuidarse.

Reconocer la necesidad del autocuidado

A pesar de que sea lógico que la calidad de vida de las cuidadoras se vea afectada, no es habitual que la cuidadora verbalice ésto último. 

Reconocerse a una misma, como (p)madre, que el cuidado que asume de su hijo dependiente modifica la calidad de vida, se considera algo socialmente inaceptable. 

Sin embargo, no hacerlo es uno de los mayores errores si queremos prevenir cuadros de ansiedad, fatiga crónica, depresión, o un síndrome de burnout. Nada de esto está relacionado con el amor que sentimos por nuestros hijos.

Lo primero, entonces, es reconocer las emociones que nos produce nuestro rol de cuidadoras.

No dejaremos de amar a nuestro hijo por encima de todas las cosas si (nos) decimos que estamos agotadas, que necesitamos un respiro, que precisamos ayuda.

Prevenir derribando los temores.

Si uno de los mayores temores en las crianzas atípicas es pensar qué será de nuestro hijo cuando no podamos cuidarlo, ¿por qué no invertimos algo de tiempo en cuidarnos para poder acompañarlo más y mejor?.

Los motivos recurrentes por los que las cuidadoras no se dedican tiempo son la culpa y el temor a delegar. 

¿Cómo voy a dedicar ese rato, e incluso ese dinero, en mi persona en lugar de invertirlo en mi hijo? 

¿Sabrán cuidar de él como lo hago yo?

Y esas dos cuestiones tienen una respuesta clara, desde el punto de vista de la intervención  preventiva psicológica: cada minuto que la cuidadora dedique a sí misma, y el dinero que destine a ello, es una inversión en su calidad de vida y por extensión, en su capacidad de cuidadora del hijo dependiente. 

El pasado sábado compartí este tuit desde el Espacio Madresfera, en la Fundación Telefónica de Madrid, donde se abordó el tema de Maternidad y discapacidad:

Os dejo aquí el podcast donde podéis oír todo lo que surgió durante la mañana en el debate entre Madresfera y las dos madres atípicas que acudieron como ponentes invitadas: Inés Enciso y Carolina García Delgado.

La enseñanza del autocuidado

Por otro lado mostrarles a nuestros hijos que los espacios personales no van en detrimento del amor o de la disponibilidad afectiva que les destinamos a ellos, por lo contrario es ofrecerles la oportunidad de ver que además de sus madres podemos ser amigas, hijas, hermanas, trabajadoras, y por tanto existen muchas maneras de vincularnos afectivamente o desarrollarnos más allá del vínculo materno-filial, una enseñanza clave y traslativa a su propia experiencia vital presente y futura.

Para facilitar esos espacios a las cuidadoras, existen programas de respiro familiar, como el impulsado por Plena Inclusión en España. Porque la necesidad incluso trasciende lo personal, es un tema social: cuidar al cuidador dignifica su rol y permite que el sistema siga funcionando. 

No hay estructuras estatales en ningún país del mundo que puedan suplir el rol de cuidadoras intrafamiliares que ejercen las (p) madres atípicas, y de haberlas, tendrían un coste multimillonario.

¿Y qué puedes hacer para cuidarte?

1-Delega el cuidado. Recurre a tus personas de confianza y verbaliza la necesidad de delegar el cuidado de tu hijo unas horas a la semana. Confía en ellas y confía en tu criterio de selección.

2-Busca algún espacio de ocio, realiza actividades en las que te sientas gratificada, talleres de arte, de expresión corporal, ejercicio físico, realiza técnicas de relajación como las que sugieren en este vídeo de Lindor Ausonia

3-Gestiona tiempo para ti sola o para compartir con quienes creas que puedes sentirte acompañada, ya sea amigos, familiares, pareja (el espacio de pareja es sumamente importante y no debemos perderlo de vista).

4-Busca un espacio propio de desahogo y contención, donde te sientas libre de expresar tus emociones sin sentirte juzgada. Puede ser una tribu presencial (en breve estaré anunciando las fechas de talleres que dinamizaré en España, Argentina y USA), una tribu online (como mi grupo de Facebook), o un acompañamiento terapéutico profesional. Recuerda que gracias a la tecnología puedes, incluso, acceder a tu terapia de manera online sin necesidad de desplazarte, de forma totalmente accesible y desde tu propio hogar.

5-Apúntate a un programa de respiro familiar.

6-Infórmate de todas las ayudas a las que puedes acceder y aprovéchalas. En España, por ejemplo, existe la Ley de Dependencia por la que se puede recibir una prestación económica o bien una persona de apoyo para el cuidado de tu hijo dependiente. En el caso de  la reducción de jornada laboral por hijo con enfermedad grave (del 50 al 99,9% de la jornada), podrías permitirte conciliar la vida profesional con el rol de cuidadora durante el tiempo necesario sin sufrir una reducción salarial.

7-Escribe. Puede ser un diario íntimo sólo para ti, puede ser un blog como los que cité en mi último post de otras madres atípicas, puede ser una carta para tu hijo, tu familia o pareja (aunque decidas no entregarla). Hacer catarsis a través de la palabra escrita, para expresar tus emociones, releerte, o bien para permitir a otras cuidadoras verse reflejadas, puede ser reconfortante.

Empieza.

Supongo que no lo haces porque no lo ves fácil o porque quizás ahora no sea el momento adecuado y te entiendo. Hay circunstancias realmente complejas en las que disponer de un respiro personal es imposible de materializar, como compartía hoy Vanesa de Y de verdad tienes tres en este post en su cuenta de Instagram.

Pero en mi rol de psicóloga (y porque yo también utilizo estas herramientas en mi vida) no puedo más que sugerirte que cuides de ti en cuanto te sea posible, aunque sean pocos momentos, aunque duren unos minutos al día. Si tu hijo está escolarizado o pasa momentos en algún centro de terapias, intenta no “aprovechar” ese rato para hacer más tareas pendientes, dedícate el tiempo a ti en alguna de las ocasiones.

Hoy puedes dar el primer paso reconociendo tu necesidad y, si quieres, cuenta conmigo para dar el siguiente buscando un camino que te permita mejorar tu bienestar.

Leo y respondo todos los comentarios, no dudes en escribirme.

Firma de Psicóloga Charo Poggi

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Y si necesitas un espacio sólo para ti, recuerda que puedes tener una sesión conmigo desde cualquier lugar del mundo.

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Imágenes propias y Freepik

Un comentario en “Crianza atípica: 7 pautas para el autocuidado”

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