Cáncer: Comunicar el diagnóstico

Siempre que dos personas se encuentran se establece entre ellas un vínculo cuyas características dependen de las propias de cada individuo, del rol que cada uno desempeña, de los dinamismos interaccionales que se retroalimentan y de la situación en la que ambos sujetos están inmersos.

Comunicar, en muchos casos, es una tarea compleja. Más aún cuando la enfermedad a comunicar incluye la palabra cáncer (u otro diagnóstico grave).

Comunicar el diagnóstico de cáncer

El término cáncer tiene connotaciones culturales negativas, y además posee una enorme variabilidad de enfoques.

Cuando una persona acude a la consulta busca una solución a su enfermedad, pero también contención a su angustia. Es por esta razón que la consulta médica debe, por un lado, funcionar como una fuente de información tendiente a entender y resolver la enfermedad del paciente, y por otro, funcionar como un verdadero bálsamo para intentar ofrecer contención a las emociones que transita el paciente.

Para ello es imprescindible un estilo comunicacional claro, transparente y libre de tecnicismos, generando espacios para que el paciente pueda explayar sus dudas, pero por sobre todas las cosas, generando una comunicación abierta y empática con quien tiene frente a él. 

manos de doctor sostienen manos paciente

Las connotaciones del cáncer

Me resulta importante destacar algunas peculiaridades discursivas médicas que han llamado mi atención durante los años que llevo dedicándome a la psicooncología, tratando a pacientes y familiares con diagnóstico de cáncer.

Durante las observaciones he notado que muchos profesionales utilizan sinónimos para referirse al cáncer, sinónimos que intentan disminuir el impacto.

Se desprende que la palabra cáncer afecta por igual a profesionales de la salud y a pacientes.

A pesar de que actualmente existe una mejor información sobre esta enfermedad, podríamos pensar que una parte de los especialistas aún no están preparados para enfrentar la situación de cómo comunicar el diagnóstico de cáncer al paciente

Es cualidad del ser humano la necesidad de dar significado a las cosas que lo rodean, a los hechos, sucesos, sentimientos. Ya que a través de la interacción se crean nuevas realidades posibles, las que dan cuenta del contexto en las que fueron creadas.

La medicina, respondiendo a inquietudes de la historia, no puede dejar de integrarse con los mitos que actúan en forma consciente o inconsciente. Y, en gran medida, podría decirse que los mitos inciden en la forma de significar el tratamiento y evolución de algunas enfermedades como puede ser el cáncer.

La importancia de la relación comunicacional médico-paciente

A lo hora de pensar en la comunicación entre médico-paciente, es inevitable detenerse en este encuentro crucial e inquietante, ya que podría decirse que de este encuentro, de esta relación, dependerá gran parte de la evolución de la enfermedad del paciente.

Es necesario para ello aceptar que tanto paciente como médico, traen consigo un repertorio de experiencias, creencias, valores, fantasías, que están insertos en un contexto y que de alguna manera, todas estas variables intervinientes van a determinar la relación, y por lo tanto, su particular comunicación.

Es en el momento de nombrar la patología que forzosamente se pone a prueba la capacidad de metacomunicación que tiene el médico.

La oportunidad que ofrece la comunicación del diagnóstico.

La comunicación médico-paciente, aún no siendo espontánea, le da la oportunidad al médico de reducir la incertidumbre y el sufrimiento del paciente y su familia; dándole un nombre a su padecer (diagnóstico) y alternativas terapéuticas para enfrentarlo.

Por ende, al reflexionar sobre el momento de dar la noticia, se hace ineludible, detenerse en la relación que media entre dicha comunicación y la imposibilidad de llamar al cáncer por su nombre. 

Desterrar el estigma social del cáncer

Socialmente hablamos y vemos guerras, catástrofes y otras enfermedades (que pueden ser) terminales.

Pero aún así, y pese a los tratamientos que se han descubierto,“el cáncer”sigue siendo, además de una enfermedad como muchas otras, un estigma social para quien lo porta.

En nuestra cultura nombrar al cáncer y la representación que se tiene sobre él posee un mayor peso específico que otras enfermedades: imprecisión terminológica, uso de diminutivos en la comunicación médico-paciente dan cuenta de ésto.

Necesitamos como sociedad poder nombrar aquello que nos sucede, porque será de esta manera que podremos hacernos conscientes de las dificultades pero también de las posibilidades de aquello que nos acontece. 

Firma de Psicóloga Charo Poggi

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Imágenes propias y Freepik

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